Babbel: una app de idiomas engañosa

En el último año, sin duda habrás visto el anuncio de Babbel: “App alemana hecha por más de 100 lingüistas te enseña un idioma en tres semanas”. Lo han publicado en todas las redes sociales, muchos medios de comunicación lo comparten como “contenido patrocinado”, ese eufemismo tras el que se oculta la publicidad contextual. Sin duda, la potencia de marketing de Babbel es envidiable, pero ¿cumple lo que promete?

Para comprobarlo, me he descargado Babbel en su versión móvil (también so ofrece para escritorio y tablet) . Lo primero que me hace sospechar es la falta de transparencia con el precio. En el App Store no se especifica, solo se señala un ambiguo “compras en la aplicación” como si fuese un modelo freemium -que no lo es-. La descarga es gratuita pero el precio real no se revela hasta después de la primera lección. Una vez que se ha completado, viene la obligación de registrarse y pagar.

El precio es de 9,95€ en pago mensual (con ofertas por suscripciones más largas): no es barata, pero si en tres semanas  enseña un idioma, sería más que rentable. De los trece idiomas que se ofertan elegí aprender alemán, lengua de la que no tenía conocimientos previos, para comprobar si en tres semanas podría hablarlo, como asegura su publicidad.

Las primeras impresiones son buenas: estéticamente es una buena app, fácil de usar, con sonido bien elegido y dinámica. Pero cuando vamos al contenido, empiezan los problemas. Babbel es más de lo mismo: ejercicios repetitivos, ausencia de método, recompensas para enganchar al usuario pero que no llevan a ningún lado… ¿de verdad hacen falta cien lingüistas para esto? Por otra parte, muchas las expresiones que Babbel utiliza como base son del español de Hispanoamérica, lo que puede llevar a ciertas confusiones.

Pese a que la primera semana ya estaba aburrido, seguí usando Babbel una hora cada día durante las tres semanas tras las que, se supone, podría hablar alemán. ¿Se cumplió la promesa? No. Aprendí algunas estructuras básicas, un poco de vocabulario… pero ni el mínimo de supervivencia. Como el resultado estaba tan lejos de lo que Babbel promete, me di una vuelta por las redes sociales de la empresa, para poder contrastar con otros usuarios si a ellos también les había ocurrido. Y lo que me encontré no tiene precio.

Un usuario se quejaba de lo mismo que me había pasado a mí: que en esas tres semanas apenas había avanzado con su idioma. No os perdáis la respuesta de Babbel:

Fuente: Facebook

Ajá. Así que ahora que ya he pagado, “dominar un idioma” lleva toda una vida. Más allá de que Babbel intente cubrir su propia ineficacia, esa afirmación es falsa: en una buena academia de idiomas, se puede dominar el alemán en un año y medio de cursos intensivos o tres años de cursos estándar. Si usamos Babbel, ya queda claro, nos llevaría toda una vida…

Cuando buceamos un poco más en sus redes, los puntos débiles de Babbel se hacen aún más evidentes. En Facebook ha desactivado la opción de dejar opiniones sobre su servicio, por algo será. En sus posts hay errores garrafales de traducción y malos usos gramaticales, algo realmente extraño para una empresa donde supuestamente trabajan más de cien lingüistas. Cuando los usuarios señalan estos errores en los comentarios, Babbel no responde. La compañía se limita a enterrar las quejas publicando otro post, y listo. Eso sí, los internautas se lo pasan en grande riéndose de Babbel:

Fuente: Facebook

Visito su página web para averiguar cómo una aplicación con esta relación calidad-precio obtiene dinero para mantener sus niveles de publicidad. Pagar anuncios en cientos de páginas de todo el mundo es realmente caro, y sinceramente no creo que nadie mantenga su suscripción a Babbel más de un par de meses. El método está disponible desde hace ya diez años, y en ese tiempo no habría podido vivir solo de los incautos – como yo- que se lo descargan por primera vez. Tras unos minutos en su web, encuentro la respuesta: Babbel vive de nuestros impuestos. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional le ha dado desde 2009, que se sepa, alrededor de un millón de euros. Es decir, el equivalente a 100.000 descargas de su aplicación. Ahora todo cuadra mejor.

Fuente: Babbel.com

La sensación final que ofrece Babbel es muy poco halagüeña. Una aplicación que no es transparente desde el principio con sus precios, sostenida con dinero público, que suple con grandes inversiones en marketing su mala calidad pedagógica. En resumen: descargarse la app Babbel es tirar el dinero. Hay aplicaciones gratuitas que dan el mismo servicio pero sin tantas ínfulas: pinceladas gramaticales, algo de vocabulario… ejercicios para pasar el rato en el autobús y aprender algunas palabras. Como es habitual en las aplicaciones de lenguas, a pesar de toda su tecnología, Babbel no puede competir con la enseñanza presencial. Si realmente quieres dominar un idioma, busca una buena academia.

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Héctor Gómez Navarro

CEO de Linguadviser

 




3 Comentarios
  1. Hola, entre las App gratuitas que dan buen resultado, yo he usado la conocida Duolingo, y para vocabulario, aunque hay muchos idiomas que no cubre, está 6000 Words, entre otras. No he probado Babbel pero por tus comentarios no pienso hacerlo, además, siempre he pensado que no sería una maravilla en comparación con otras que hay en el mercado ya que, cierto es, aprender un idioma lleva muuuucho tiempo. Un saludo

    • ¡Hola, Vir! Efectivamente, hay muchas aplicaciones para mejorar algún aspecto suelto del idioma. Algunas van bien para el vocabulario, otras para estructuras…pero ¡nada como una buena academia! Un idioma se aprende como un todo, englobando vocabulario, gramática, conversación, comprensión… y las buenas academias consiguen este aprendizaje integral.
      ¡Gracias por tu comentario!

  2. Divertida la nota, gracias por tomarte la molestia y poner la advertencia respectiva!
    Saludos,

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